Prefiere lo clásico y perdurable a lo excéntrico y efímero. No se deja influir por lo banal ni intranscendente. Gran parte de sus valores se encuentran en la integridad personal, que lo hace confiable y potencia su capacidad realizadora.
Prefiere lo clásico y perdurable a lo excéntrico y efímero. No se deja influir por lo banal ni intranscendente. Gran parte de sus valores se encuentran en la integridad personal, que lo hace confiable y potencia su capacidad realizadora.
