Hadas del aire

Este grupo de hadas son de las más conocidas dentro del reino mágico, ya que son muchas las leyendas que hablan de sus grandes poderes.
Hijas del sol y del Aire, ellas gobiernan a todos los seres vivientes de la naturaleza y cuidan del reino vegetal, animal y mineral. Son muy poderosas y pueden ser tanto benéficas como maléficas.
Donde viven
Las Hadas son espÃritus protectores de la naturaleza. Por eso, acostumbran a vivir en los oscuros bosques de gran verdor o a disfrutar del agua de estos pequeños arroyos que los surcan, ocultos entre las sombras de árboles milenarios.
Una naturaleza frondosa presente en todas las antiguas leyendas de Irlanda y el Reino Unido, llenas de innumerables seres mÃticos. Las hadas habitan allà desde el principio de los tiempos cuidando de la evolución de cada ser.
Su naturaleza
Famosas por su gran belleza, su hermosura no es de este mundo ni tiene un carácter parecido al humano, dado que las hadas son seres espirituales. Lo que podemos denominar su materia fÃsica o cuerpo, esta constituido por elementos de nivel astral o etéreo. Es por eso que pueden mimetizarse con el entorno y cambiar de color o de aspecto, apareciendo, ante los ojos humanos, como bellÃsimas ninfas volantes o, simplemente, luz en movimiento, brillante y difusa.
Que aspecto tienen
Si aparecen bajo forma humana, quien las haya visto, las recordara siempre. Son pequeñas y gráciles, parecidas a los picaflores, esos pájaros de mil colores que podemos ver un dÃa de verano en el jardÃn de cualquier hogar. Su cuerpo estilizado se halla cubierto por varias capas de alas brillantes y transparentes, cuyo aleteo, curiosamente, es totalmente silencioso. Dicen que su voz es una música que llega directo al alma de quien las escucha.
Sus grandes poderes
Todos los espÃritus elementales tienen una esencia ambigua, fruto probablemente, de la ambivalencia propia de la naturaleza. Como ella, las hadas pueden transmitirnos una inmensa paz y belleza, ayudándonos en nuestra evolución espiritual y otorgándonos grandes dones o, por el contrario, comportarse como seres maléficos que se divierten a costa nuestra, gracias a los errores y torpezas que comentemos. Es por eso que hay que tener cuidado al contactarse con ellas.

